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El problema de la calcificación en el filtro.

Fecha de publicación: 06/05/2016

Aguas duras, biofilm, calcificación y canales preferenciales.

Diferencia entre arena de sílice y vidrio filtrante.

Antes de llegar a nuestra piscina, el agua hará un largo viaje a través de diferentes lechos minerales, disolviendo sus componentes y arrastrándolos hasta nuestra instalación. La cantidad de elementos calizos que transporte determinará su dureza y, en determinada cantidad, se convertirá en un problema que debemos empezar a tratar antes incluso de que se produzca.

 

¿Por qué es un problema la cal del agua?

Para responder a eso, debemos hablar primero de la materia orgánica (biofilm) que coloniza el interior de nuestra instalación de filtrado.

Todos sabemos que la vida se abre camino. Todos hemos visto esos documentales donde vemos crecer bacterias y microorganismos tanto en aguas hirvientes y sulfurosas asociadas a la actividad volcánica como en el fondo abisal del océano en unas condiciones de oscuridad, temperatura y presión, excepcionales. Aun así, la vida se abre camino. El elemento común es el agua. Donde hay agua, hay vida. También en el agua de nuestra piscina y en interior de nuestra instalación de filtrado. Nosotros tratamos por todos los medios de acabar con ella pero ella se defiende y, poco a poco, prolifera.

La materia orgánica tiene un modo muy sofisticado de defenderse frente a nuestros ataques. Produce una materia viscosa (biofilm) que crea una película protectora que protege a la materia orgánica de nuestros ataques con cloro. Este material pegajoso aprovecha cualquier resquicio, grieta, esquina, para asentarse y proliferar. Esto también sucede en el interior del filtro y en la arena que utilizamos para filtrar el agua. La arena es porosa. A simple vista no se aprecia pero a nivel microscópico la arena está llena de grietas, recovecos y huecos donde la vida, a nivel celular, encuentra cobijo y acomodo. La producción de biofilm empieza de inmediato y, pese a que se produce a un ritmo lento, no se detiene jamás. El biofilm, pegajoso, va aglutinando los granos de arena adyacentes y se van formando acumulaciones por las que no va a discurrir el agua y no van a ejercer ninguna actividad de filtrado. El agua discurre en libertad junto a estos elementos compactados y se crean lo que se conoce como canales preferenciales. En estas condiciones, nuestro filtro de arena va perdiendo rendimiento de filtración hasta que llega un punto que el agua vuelve a la piscina con la misma suciedad que tenía antes de entrar en el filtro.

¿Y la cal?

Pues resulta que el biofilm actúa como un captador de cal. La cal del agua se asienta y acumula en estos grupúsculos viscosos de arena y materia orgánica y, con el tiempo, se solidifica. Esta es la razón de que metamos arena perfectamente limpia y suelta en el filtro y, al cabo de los años, saquemos de dentro auténticas piedras.

Si llegamos a esta situación no tendremos más remedio que detener la instalación, abrir el filtro, vaciarlo (a veces, a martillazos) y, después de una concienzuda limpieza con algún producto desincrustante y muchas horas de trabajo, sustituir el medio filtrante por uno nuevo y limpio.

¿Por qué el vidrio filtrante es mejor que la arena?

Porque el vidrio filtrante no tiene poros. La materia orgánica se agarrará a cualquier arista que le permita asentarse pero siempre estará al descubierto y al alcance de nuestros productos de desinfección. El vidrio filtrante es un medio diez mil veces más aséptico que la arena de sílice (o la zeolita) y nos proporciona una instalación excepcionalmente libre de materia orgánica, bacterias y patógenos.

¿Entonces, todos los vidrios filtrantes son iguales?

No. El vidrio reciclado tiene múltiples procedencias y, sin un control de calidad estricto y una minuciosa clasificación en el origen, encontraremos impurezas y partículas de diferentes materiales que no son vidrio como papel, cerámica, elementos metálicos, corcho, etc. Esto es lo que en el argot de los fabricantes se conoce con el nombre genérico de ‘elementos impropios’.

Estos impropios también proporcionan cobijo a la materia orgánica y acabarán produciendo compactación dentro del filtro.

A la hora de adquirir un vidrio filtrante has de tener esto muy presente.

BIOMA Active Filter Glass se fabrica a partir de vidrio plano transparente recogido directamente en la fábrica. Es un material que no ha tenido ningún uso y se le conoce y clasifica como ‘vidrio virgen’. Tras un lento y concienzudo proceso de lavado se tritura, se seca y pasa al tamiz donde recibirá el definitivo tratamiento MC2 que le proporciona la curva granulométrica específica de nuestro material.

El producto resultante no solo asegura la mejor calidad de filtración posible sino que tiene una pureza sin par y garantiza el máximo nivel de asepsia en tu instalación.

¿Tienes dudas? Consúltanos sin compromiso



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